El 2 de septiembre de 2026 el ejército israelí llevó a cabo la demolición del pueblo palestino de Khirbet a‑Taban, ubicado en la zona de Masafer Yatta, en la Cisjordania ocupada. Según la información de France 24, la operación incluyó la destrucción de viviendas y la expulsión de varias familias que habían vivido allí durante décadas. Las autoridades israelíes justificaron la medida como parte de una política de seguridad para evitar la construcción de túneles y la supuesta presencia de militantes.
En el mismo día, un hombre palestino condujo un vehículo a gran velocidad contra una patrulla militar israelí en la que viajaba Neria Leiter, hijo del embajador de Israel en Estados Unidos. El ataque, descrito por The New York Times, dejó a Leiter gravemente herido y requirió intervención médica de urgencia. El agresor fue detenido en el acto y las fuerzas de seguridad iniciaron una investigación sobre posibles motivaciones terroristas.
Ambos incidentes provocaron una fuerte condena de organizaciones de derechos humanos, que denunciaron la desproporción de la respuesta militar israelí y el uso de la violencia contra civiles. La comunidad internacional, incluida la Unión Europea, pidió a Israel que respete el derecho internacional humanitario y garantice la protección de la población civil en los territorios ocupados.
El aumento de la violencia en Masafer Yatta se produce en un contexto de creciente presión sobre los asentamientos israelíes y la población palestina, que ha visto incrementarse los desalojos y los enfrentamientos armados en los últimos meses. La combinación de demoliciones estructurales y ataques individuales eleva el riesgo de una escalada más amplia del conflicto en la región.