El 23 de septiembre de 2026, imágenes difundidas por Al Jazeera mostraron la completa destrucción de varias aldeas situadas a lo largo de la frontera sur de Líbano, tras intensos bombardeos realizados por fuerzas israelíes. Las casas fueron reducidas a escombros y la infraestructura básica, como escuelas y centros de salud, quedó inoperativa.
Testigos locales informaron que cientos de residentes huyeron hacia el interior del país, buscando refugio en campamentos improvisados. Las autoridades libanesas declararon estado de emergencia y solicitaron asistencia humanitaria urgente de la ONU y organizaciones internacionales.
El gobierno israelí justificó la operación como una respuesta a ataques de milicias armadas que operan desde territorio libanés, mientras que el Ministerio de Defensa libanés acusó a Israel de una agresión desproporcionada que viola el derecho internacional humanitario.
La comunidad internacional ha condenado la destrucción y ha llamado a ambas partes a cesar las hostilidades. El Consejo de Seguridad de la ONU está considerando una resolución para reforzar la observación de la zona de la frontera y prevenir una mayor escalada del conflicto.
