Según un análisis de la BBC basado en datos de una agencia marítima del Reino Unido, doce embarcaciones fueron alcanzadas por proyectiles o explosivos en el transcurso de una semana en la zona del estrecho de Ormuz. Los incidentes se produjeron entre el 9 y el 15 de octubre de 2026, afectando tanto buques mercantes como petroleros que transitan por una de las rutas más estratégicas del mundo.
Los ataques provocaron que varias compañías navieras redujeran sus velocidades y, en algunos casos, desviaran sus rutas hacia el Cabo de Buena Esperanza, incrementando los costos de transporte y el precio del petróleo en los mercados internacionales. La reducción estimada de exportaciones de crudo supera los 500.000 barriles diarios, según fuentes de la industria.
Irán ha negado cualquier implicación directa, mientras que Estados Unidos y sus aliados han acusado a milicias respaldadas por Teherán de intentar ejercer presión económica mediante la interrupción del tráfico marítimo. La comunidad internacional ha llamado a una investigación conjunta para evitar una escalada que podría afectar la seguridad energética global.
Las autoridades del Reino Unido y de la Organización Marítima Internacional están monitoreando de cerca la situación, y se espera que se intensifiquen los patrullajes navales en la zona durante las próximas semanas para garantizar la libre circulación de los buques comerciales.



