El pasado 13 de octubre de 2026, dos buques mercantes de bandera libanesa fueron impactados por drones no tripulados mientras navegaban cerca de la costa búlgara, en el Mar Negro. Según el ministro de Defensa búlgaro, los artefactos explotaron al contacto, provocando graves daños estructurales que culminaron en el hundimiento de ambas embarcaciones.
El primer ministro de Bulgaria, Kiril Petkov, convocó de inmediato al embajador de Rusia en Sofía, acusando a Moscú de estar detrás del ataque, pese a que las autoridades rusas aún no han emitido una respuesta oficial. La medida subraya la creciente desconfianza entre ambos países y la percepción de que Rusia está intensificando sus operaciones encubiertas en la zona.
El incidente ha generado una respuesta rápida de la OTAN, que ha anunciado una revisión de los protocolos de vigilancia marítima en el Mar Negro y ha ofrecido apoyo logístico a Bulgaria para reforzar su capacidad de detección de drones. Asimismo, la Unión Europea ha pedido una investigación independiente para determinar la autoría del ataque y evaluar posibles medidas de sanción.
Mientras tanto, las compañías navieras han emitido alertas a sus tripulaciones, recomendando rutas alternativas y reforzando la seguridad a bordo. El suceso pone de relieve la vulnerabilidad de las rutas comerciales en una región ya marcada por tensiones geopolíticas y podría afectar el flujo de energía y mercancías entre Europa y Asia.



