El secretario de Defensa de los Estados Unidos, Pete Hegseth, anunció el 9 de octubre de 2026 la intención de transmitir en directo la ejecución de un condenado a muerte, con el objetivo de “mostrar al público el costo real de la violencia”. La propuesta, presentada en una rueda de prensa del Pentágono, incluye la difusión a través de canales de televisión abierta y plataformas digitales.
Hegseth argumentó que la transmisión serviría como una herramienta de disuasión, señalando que la visibilidad de la pena capital podría reducir la tasa de crímenes violentos. La medida se inscribe dentro de una campaña más amplia del Departamento de Defensa para reforzar la “responsabilidad y la seguridad nacional” mediante acciones simbólicas de alto impacto.
Organizaciones de derechos humanos, tanto dentro como fuera de Estados Unidos, denunciaron la propuesta como una “exhibición cruel” que vulnera los estándares internacionales de trato humano. Amnistía Internacional y Human Rights Watch pidieron al gobierno que retire la iniciativa, advirtiendo que podría dañar la reputación de EE.UU. en foros como la ONU y la Organización de los Estados Americanos.
El anuncio también reaviva el debate interno sobre la pena de muerte, que sigue vigente en 27 estados y es objeto de controversia política. Mientras algunos legisladores defienden su uso como medida de justicia, otros abogan por su abolición total, citando errores judiciales y la discriminación racial en su aplicación. La propuesta de Hegseth podría influir en futuros proyectos de ley a nivel estatal y federal.

