El 28 de octubre de 2026, un tribunal de El Cairo impuso una multa significativa a la destacada editora Lina Attalah y ordenó el cierre definitivo del medio independiente Mada Masr. La sentencia se basa en cargos de difamación y supuesta amenaza a la seguridad del Estado, acusaciones que organizaciones de derechos humanos califican de motivadas políticamente.
Mada Masr, fundado en 2013, se había convertido en una de las voces críticas más influyentes de la prensa egipcia, cubriendo temas de corrupción, derechos humanos y protestas sociales. La editora Attalah, conocida por su defensa de la libertad de expresión, había sido objeto de varias intimidaciones y procesos judiciales en los últimos años, reflejando la creciente presión del gobierno de Abdel Fattah al‑Sisi sobre los medios independientes.
La decisión judicial ha sido condenada por organismos internacionales como Reporteros Sin Fronteras y Amnistía Internacional, que advierten que el cierre de Mada Masr representa un retroceso significativo en el panorama mediático egipcio. Asimismo, la Unión Europea y Estados Unidos han llamado a Egipto a respetar los estándares internacionales de libertad de prensa y a liberar a los periodistas encarcelados.
En el contexto interno, la medida refuerza el clima de autocensura entre los medios y limita la capacidad de la sociedad civil para acceder a información no filtrada por el Estado. La presión sobre la prensa independiente también afecta la percepción externa de Egipto, potencialmente impactando relaciones diplomáticas y la recepción de ayuda internacional.



