La escalada del conflicto en Oriente Medio ha puesto sobre la mesa la vulnerabilidad europea en materia energética. La posible interrupción del suministro desde Irán y Rusia ha forzado a los gobiernos a acelerar planes de emergencia y diversificación. Expertos en políticas energéticas advierten que la transición hacia fuentes renovables debe complementarse con reservas estratégicas de gas y acuerdos de suministro alternativos. La presión sobre los precios y la seguridad del suministro crea un entorno de alta volatilidad para las economías europeas.

