Las autoridades peruanas se enfrentan a una presión sin precedentes mientras intentan organizar elecciones transparentes en medio de acusaciones de interferencia externa. La policía anticorrupción ha allanado oficinas de ex funcionarios electorales, señalando un posible sesgo en el proceso. Este contexto de incertidumbre amenaza con socavar la confianza institucional y generar una crisis de legitimidad. Los observadores internacionales llaman a una mayor vigilancia para evitar que factores externos condicionen los resultados electorales.


