La guerra en Irán ha generado una escasez de combustible para aviones, lo que afecta a los viajes en Europa y Asia. Los expertos advierten que la situación puede empeorar si no se encuentra una solución pacífica. La escasez de combustible ha llevado a muchos aeropuertos a cancelar vuelos y a aumentar los precios de los billetes. La situación es especialmente grave en Europa, donde muchos países dependen del combustible importado de Irán. La Unión Europea ha llamado a la calma y ha pedido a los países miembros que trabajen juntos para encontrar una solución a la crisis.


