La guerra en Irán ha afectado la aviación en la región, especialmente en lo que respecta al combustible para aviones. El cierre del estrecho de Ormuz ha interrumpido el suministro de combustible para aviones, lo que ha generado preocupación en la industria. Las refinerías pequeñas e independientes chinas han estado procesando el crudo de países como Venezuela, Irán y Rusia, lo que ha ayudado a amortiguar la crisis.


