Los recientes episodios de tensión en el estrecho de Ormuz, punto estratégico por donde pasa una quinta parte del crudo mundial, y en el Mar Negro, donde se disputan rutas de gas y petróleo, están generando incertidumbre en los mercados energéticos.
Los analistas advierten que cualquier interrupción prolongada en estos corredores podría elevar los precios del combustible en un 10‑15 % a nivel global, repercutiendo en los costos de transporte, la inflación y la competitividad de los sectores productivos.
Los gobiernos de Europa y Asia están evaluando medidas de contingencia, como el aumento de reservas estratégicas y la aceleración de proyectos de energía renovable, para mitigar la dependencia de los suministros marítimos vulnerables.
Mientras tanto, los consumidores sienten el impacto inmediato en las estaciones de servicio, donde los precios ya muestran tendencias al alza. La situación subraya la necesidad de diversificar la matriz energética y reforzar la seguridad de los suministros.

