Desde hace décadas, el ejército israelí (IDF) mantiene un programa de educación militar que se imparte en escuelas secundarias, conocido como "Mishmar HaGiyus". El objetivo declarado es familiarizar a los jóvenes con la cultura de defensa y fomentar valores de disciplina y cohesión.
Recientemente, el programa ha sido ampliado para incluir simulaciones de combate y entrenamiento físico más riguroso, lo que ha despertado críticas de organizaciones de derechos humanos y de padres que temen una excesiva militarización de la infancia. Según el Ministerio de Educación, la iniciativa busca reforzar la resiliencia de la población ante amenazas externas.
Los defensores del programa argumentan que, dada la situación geopolítica de Israel, es necesario que los ciudadanos comprendan la realidad de la defensa nacional desde temprana edad. Por el contrario, los opositores sostienen que la exposición a contenidos bélicos puede limitar el desarrollo de una cultura de paz y generar tensiones dentro de la sociedad civil.
El debate se intensifica en el contexto de las próximas elecciones, donde la cuestión de la seguridad nacional y la educación militar se convierten en temas de campaña para varios partidos políticos.

