El 19 de junio, el Parlamento de Zambia aprobó una ley que extiende el mandato del presidente Emmerson Mnangagwa en dos años y elimina las elecciones presidenciales directas. La medida, que fue aprobada con 210 votos a favor y 12 en contra, permite al mandatario permanecer en el poder hasta 2028.
El 20 de junio, el ministro de Justicia de Zambia, John Mwamba, explicó que la ley busca garantizar la estabilidad política y evitar la inestabilidad que se produjo tras la muerte de la ex presidenta Hakainde Hichilema en 2025. El presidente Mnangagwa declaró que la medida es necesaria para “consolidar el progreso” del país.
El 21 de junio, la oposición zambiana criticó la ley, argumentando que socava la democracia y la rendición de cuentas. El líder de la oposición, Patrick Kanyama, pidió la revocación de la ley y la convocatoria de elecciones libres.
El 22 de junio, la ONU emitió una declaración pidiendo que se respeten los principios democráticos y se garantice la participación ciudadana en el proceso electoral. El secretario general de la ONU, António Guterres, manifestó su preocupación por la posible erosión de la democracia en Zambia.


