El presidente sirio Ahmed al‑Sharaa, en una rueda de prensa en Damasco el 23 de septiembre de 2026, condenó los recientes bombardeos israelíes en la zona de Idlib y advirtió que tales acciones ponen en peligro la delicada fase de recuperación tras el conflicto que devastó al país durante más de una década. Al‑Sharaa solicitó la retirada inmediata de las fuerzas israelíes y pidió a la comunidad internacional que ejerza presión para evitar una nueva escalada.
Israel, por su parte, ha justificado los ataques como respuestas a supuestos lanzamientos de cohetes desde territorio sirio controlado por milicias respaldadas por Irán. La intensificación de los bombardeos ha provocado la destrucción de infraestructura civil, incluidos hospitales y escuelas, y ha desplazado a miles de personas que ya vivían en condiciones precarias.
Los analistas internacionales advierten que una confrontación directa entre Siria e Israel podría reabrir frentes de guerra que habían sido cerrados tras los acuerdos de alto el fuego de 2024. Además, la presencia de fuerzas rusas y estadounidenses en la región complica la respuesta diplomática, aumentando el riesgo de un conflicto más amplio en Oriente Medio.
En el plano humanitario, la ONU ha solicitado fondos de emergencia para atender a los desplazados internos y reparar la infraestructura sanitaria dañada. Sin embargo, la falta de una solución política clara y la continuidad de los ataques israelíes dificultan la implementación de dichos planes.
