El primer ministro Abiy Ahmed anunció que varios ministros de su gabinete participarán en un programa de entrenamiento militar intensivo, con el objetivo de mejorar la capacidad de respuesta del gobierno frente a desafíos de seguridad. La iniciativa se enmarca dentro de una política más amplia de preparación militar que el mandatario ha defendido como esencial para la defensa nacional.
Esta decisión llega en un momento de persistentes tensiones en Etiopía, donde los conflictos armados en la región de Tigray y las disputas fronterizas con Sudán siguen generando inestabilidad. El entrenamiento incluye ejercicios de combate, tácticas de liderazgo y manejo de crisis, y se llevará a cabo en bases militares del país bajo la supervisión de altos oficiales del ejército.
Organizaciones de derechos humanos y observadores internacionales han expresado su preocupación por la creciente militarización del gobierno, advirtiendo que la participación de civiles en actividades militares podría erosionar la separación entre la autoridad civil y la militar. Además, la medida podría ser percibida como una señal de que el gobierno anticipa una escalada de conflictos internos o externos.
En el plano internacional, la medida ha sido recibida con cautela por socios como la Unión Africana y la Unión Europea, que siguen monitoreando la situación de derechos humanos en Etiopía. La decisión podría influir en la percepción de inversión extranjera y en la cooperación en materia de seguridad regional.

