El primer ministro de Francia, Sébastien Lecornu, dirigió un discurso televisado el miércoles 7 de octubre de 2026 en el que intentó calmar la creciente ira de los jóvenes que protestan contra la falta de oportunidades laborales y el aumento del costo de vida. Lecornu afirmó que el Gobierno está trabajando en un presupuesto que garantice recursos para la creación de empleo y la mejora de los servicios públicos, y que el Parlamento tiene la responsabilidad de aprobarlo sin demoras.
Las protestas, que comenzaron a principios de septiembre tras la publicación de datos que mostraban un aumento del 12 % en el desempleo juvenil, se han extendido a ciudades como Lyon, Marsella y Nantes. Los manifestantes, en su mayoría estudiantes y jóvenes trabajadores, exigen una mayor inversión en educación, vivienda asequible y una reforma del sistema de pensiones. En respuesta, el Gobierno anunció la creación de un fondo de 2 mil millones de euros para subsidios de vivienda y becas de estudio.
A pesar de las promesas, los sindicatos y organizaciones de la sociedad civil siguen escépticos, señalando que las medidas anunciadas son insuficientes y que el presupuesto propuesto no aborda la raíz de la crisis estructural del mercado laboral. En los últimos días, se han registrado enfrentamientos entre la policía y grupos de manifestantes en el centro de París, con varios arrestos y denuncias de uso excesivo de la fuerza.
El futuro político de Lecornu depende de su capacidad para lograr la aprobación del presupuesto y contener la ola de descontento social. La oposición de derecha y de izquierda ha criticado la falta de claridad en las propuestas, mientras que la presión internacional sobre Francia para cumplir con los compromisos de la UE en materia de empleo y cohesión social se mantiene alta.



