El primer ministro de Francia, Élisabeth Lecornu, sostuvo una reunión el 21 de octubre de 2026 con los principales sindicatos del país, en un intento por evitar la escalada de protestas que se avecinan tras la reciente imposición de toques de queda en varias ciudades. La medida, anunciada por el gobierno la semana anterior, buscaba contener la violencia que se había desatado durante los disturbios del fin de semana.
Durante el encuentro, los representantes sindicales expresaron su rechazo a los toques de queda, calificándolos de "excesivos" y de una violación a los derechos civiles. A su vez, el gobierno argumentó que la medida era necesaria para garantizar la seguridad pública y proteger a los ciudadanos de actos vandálicos.
El diálogo se centró en la posibilidad de establecer un calendario de negociaciones que incluya la revisión de las restricciones nocturnas y la implementación de medidas de apoyo social para los sectores más afectados por la violencia. Los sindicatos demandaron la retirada inmediata de los toques de queda y la apertura de un proceso de diálogo nacional.
A medida que se acercan las jornadas de protesta, la reunión subraya la profunda división entre el Estado y la sociedad civil francesa, una brecha que ha alimentado una ola de manifestaciones que podrían extenderse a nivel nacional si no se alcanzan acuerdos.



