La Agencia Meteorológica de Japón (JMA) emitió una alerta de emergencia el lunes 20 de septiembre al observar que el tifón Dujuan se acercaba a la costa de Kyushu con vientos sostenidos de 150 km/h y ráfagas que superaban los 200 km/h. Las autoridades locales ordenaron la evacuación de más de 2 millones de personas en prefecturas como Kagoshima, Miyazaki y Oita, activando centros de refugio y movilizando a la Fuerza de Autodefensa.
A pesar de la magnitud del fenómeno, la JMA informó que la amenaza inmediata a la vida humana se había reducido tras la degradación del ciclón a tormenta tropical, aunque los riesgos de inundaciones y deslizamientos de tierra permanecen altos. Los servicios de energía eléctrica reportaron cortes en más de 500 000 hogares, y los puertos marítimos de la región suspendieron sus operaciones.
El gobierno japonés ha desplegado equipos de rescate y asistencia médica, mientras que organizaciones no gubernamentales ofrecen suministros de emergencia. Se espera que Dujuan continúe su trayectoria hacia el noreste, potencialmente afectando la zona de Tokio en los próximos días.
Este evento subraya la creciente vulnerabilidad de Japón ante fenómenos meteorológicos extremos, vinculados por expertos al cambio climático y a la intensificación de ciclones en el Pacífico occidental.
