Según la última encuesta publicada por Al Jazeera el 22 de septiembre, el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva y el senador Flavio Bolsonaro, hijo del exmandatario Jair Bolsonaro, se encuentran a menos de un punto porcentual de diferencia en la intención de voto a nivel nacional. Lula lidera con un 48 % frente al 47 % de Flavio, mientras que el resto del electorado se reparte entre varios candidatos menores.
El sondeo, basado en entrevistas telefónicas a 12 000 votantes, destaca la polarización del electorado brasileño, donde la figura de Lula representa la continuidad de políticas sociales y económicas de izquierda, mientras que Flavio apuesta por una agenda conservadora y de seguridad pública. Los analistas políticos advierten que la campaña se intensificará en las próximas semanas, con debates sobre la economía, la corrupción y la gestión de la Amazonía.
El escenario de empate abre la posibilidad de una segunda vuelta en octubre, lo que obligará a ambos candidatos a buscar alianzas con partidos menores y a moderar sus posturas para captar el voto indeciso. La comunidad internacional observa con atención, pues la dirección política de Brasil tendrá repercusiones en temas como el cambio climático y la política comercial en América Latina.
Hasta el momento, la campaña ha estado marcada por intensas movilizaciones tanto de la izquierda como de la derecha, con manifestaciones en las principales ciudades del país y una fuerte presencia en redes sociales.


