El canciller de Irán, Abbas Araghchi, arribó a Islamabad con la intención de abrir un canal de diálogo, mientras que Estados Unidos responde mediante el envío de los enviados especiales Steve Witkoff y Jared Kushner. Esta movilización simultánea en la capital paquistaní ocurre en un contexto de crecida tensión regional, con ataques recientes en Gaza que han incrementado la desconfianza. Ambas partes mantienen una cautela extrema, con Irán rechazando de plano un encuentro directo y EE.UU. mostrando interés en negociaciones indirectas. La presencia de ambos bandos en la misma ciudad genera una dinámica de diplomacia paralela, donde cada movimiento es analizado con especial atención por los actores regionales.


