El gobierno estonio ha señalado a Rusia como responsable del incendio deliberado que afectó a una empresa de defensa con contratos para suministrar equipos a Ucrania. El suceso tuvo lugar en la madrugada del 28 de septiembre de 2026, en la zona industrial de la capital, Tallin.
Según las autoridades, el incendio provocó daños considerables en la planta de producción, aunque no se reportaron víctimas. La empresa, especializada en sistemas de comunicaciones militares, es considerada un objetivo estratégico por su papel en el apoyo logístico a las fuerzas ucranianas.
Este acto se suma a una serie de sabotajes que, según informes de inteligencia, han sido orquestados por agentes rusos en varios estados miembros de la OTAN, incluyendo Polonia y Lituania. Los gobiernos bálticos han intensificado sus medidas de seguridad y han solicitado apoyo adicional a la alianza para proteger infraestructuras críticas.
En respuesta, el Ministerio de Defensa de Estonia ha anunciado la puesta en marcha de un plan de reforzamiento de la vigilancia y la cooperación con agencias de inteligencia aliadas, mientras que el presidente ruso ha negado cualquier implicación directa, calificando las acusaciones de "infundadas".



