El 26 de octubre de 2026, miles de estudiantes se congregaron en las calles de Belgrado para celebrar la victoria de su candidato en las elecciones parlamentarias, marcando una segunda noche de festejos tras los resultados preliminares. El movimiento estudiantil, liderado por la coalición "Nova Generacija", obtuvo una mayoría de escaños que supera a los partidos tradicionales y a la coalición del presidente Aleksandar Vučić.
Este triunfo se produce en un contexto de creciente descontento popular con la gestión del gobierno, particularmente en áreas como la economía, la corrupción y la política exterior. Los analistas señalan que la victoria estudiantil revela una vulnerabilidad inédita para los nacionalistas, que hasta ahora habían mantenido una posición dominante en la política serbia.
A pesar de la euforia, los líderes de la oposición advierten que la consolidación del poder requerirá alianzas estratégicas y negociaciones con partidos moderados. La UE ha observado de cerca el proceso, subrayando la importancia de respetar los estándares democráticos y de evitar una mayor influencia rusa en la región.
Mientras tanto, el presidente Vučić ha mantenido una postura cautelosa, indicando que su gobierno está dispuesto a dialogar con la nueva fuerza parlamentaria, pero sin ceder en temas clave de seguridad y política exterior. La situación sigue evolucionando y será determinante para las próximas elecciones locales y la relación de Serbia con sus vecinos balcánicos.

