Los analistas del Atlantic Council sostienen que cualquier tratado que ponga fin al conflicto entre Rusia y Ucrania debe incluir una fecha concreta para la adhesión de Kiev a la UE. Según el informe, la falta de una hoja de ruta clara para la integración europea de Ucrania ha sido uno de los principales obstáculos en las negociaciones de paz, pues Moscú percibe la expansión como una amenaza directa a su esfera de influencia.
En paralelo, el mismo centro de estudios documenta cómo Rusia ha intensificado la captación de combatientes extranjeros, ofreciendo incentivos económicos y la promesa de ciudadanía. Se estima que miles de individuos de más de 30 nacionalidades han sido reclutados desde 2022, muchos de ellos bajo coacción legal o financiera. Este flujo de mercenarios ha permitido a Moscú compensar las bajas en sus filas regulares, pero también ha generado tensiones diplomáticas con los países de origen de los reclutas.
La propuesta de admitir a Ucrania en la UE antes de un alto el fuego busca, entre otras cosas, cerrar la puerta a futuros reclutamientos al crear un marco legal que impida la participación de ciudadanos de la UE en conflictos armados externos. Además, la integración reforzaría la capacidad de defensa colectiva de la Alianza Atlántica, al extender la cobertura del Artículo 5 del Tratado de Washington a territorio ucraniano.
Sin embargo, la iniciativa enfrenta obstáculos significativos: la necesidad de cumplir los criterios de Copenhague, la resistencia de algunos Estados miembros que temen una mayor carga financiera y la posible reacción de Rusia, que podría intensificar sus operaciones militares en respuesta a lo que percibe como una expansión estratégica. El futuro de la paz en Europa dependerá, en gran medida, de la capacidad de la UE para superar estos retos y ofrecer a Kiev una ruta clara hacia la membresía.