El exmilitar ucraniano Serhii Kuznetsov compareció este miércoles ante un tribunal de Düsseldorf bajo acusación de haber organizado el sabotaje del gasoducto Nord Stream en 2022. La Fiscalía alemana lo imputa de conspiración para cometer un delito de guerra, alegando que su participación habría facilitado la explosión de dos tramos del conducto bajo el mar Báltico, provocando la pérdida de cientos de millones de metros cúbicos de gas natural.
Durante la audiencia, la defensa sostuvo que Kuznetsov actuó bajo órdenes de altos mandos ucranianos y que no existía evidencia directa que lo vinculara a la planificación operativa. El juez, sin embargo, señaló que la gravedad del hecho justifica una investigación exhaustiva, y advirtió que una condena podría acarrear cadena perpetua.
El caso revive el debate sobre la responsabilidad internacional en conflictos híbridos, donde actores estatales y grupos paramilitares emplean tácticas de sabotaje para debilitar la infraestructura energética del adversario. Además, el proceso podría influir en futuras sanciones contra individuos vinculados a operaciones encubiertas.
Si se dictamina que el sabotaje constituye un crimen de guerra, Alemania podría solicitar la extradición de otros sospechosos y reforzar la cooperación judicial con Estados miembros de la UE y la OTAN, mientras que Moscú ya ha calificado el juicio como una "caza de brujas" dirigida a deslegitimar a Ucrania en el escenario internacional.


