En la madrugada del 20 de septiembre, un fallo informático en el centro de control de tráfico aéreo de Londres provocó la suspensión de cientos de vuelos nacionales e internacionales.\n\nSolo 24 horas después, un segundo incidente, atribuido a una actualización de software defectuosa, volvió a paralizar gran parte del espacio aéreo británico, generando una ola de quejas de aerolíneas y pasajeros.\n\nEl ministro de Transportes, Andy Burnham, declaró que el gobierno está "muy preocupado" y que se tomarán medidas para reforzar la resiliencia del sistema, mientras la autoridad de aviación civil enfrenta críticas por la falta de inversión en infraestructura tecnológica.\n\nLos expertos advierten que, sin una reforma estructural, el Reino Unido podría seguir experimentando interrupciones que perjudiquen su posición como hub aéreo europeo, afectando tanto a la economía como a la confianza del público en la seguridad del transporte aéreo.
