El viernes 7 de octubre de 2026, el ministro del Interior francés, Sebastien Lecornu, anunció la suspensión inmediata del uso de pistolas de aturdimiento por parte de la policía durante las protestas estudiantiles que se desarrollan en varias ciudades, principalmente en París. La decisión se produce después de que un joven de 17 años sufriera la pérdida de su mano derecha cuando una granada de aturdimiento explotó cerca de la multitud.
Diversas organizaciones de derechos humanos, entre ellas Amnistía Internacional y la Comisión Nacional de la Policía, habían denunciado durante semanas que la policía empleaba la fuerza de manera desproporcionada contra manifestantes que reclaman mayor financiación para la educación pública. Las protestas, que comenzaron a finales de septiembre, han reunido a decenas de miles de estudiantes y simpatizantes.
El Gobierno ha indicado que la medida es temporal y que se revisará la normativa sobre el uso de dispositivos de control de multitudes. Mientras tanto, se reforzarán los protocolos de entrenamiento policial y se abrirá una investigación independiente sobre el incidente que provocó la lesión del menor.
Analistas políticos advierten que la suspensión podría influir en la dinámica de las protestas, reduciendo la capacidad de la policía para dispersar concentraciones y, a su vez, presionando al Ejecutivo a atender las demandas de los estudiantes. La decisión también podría repercutir en otros países europeos que están revisando sus políticas de control de disturbios.



