El pasado 23 de septiembre de 2026, combatientes del Frente de Liberación del Pueblo de Tigray (TPLF) lograron tomar el control del Aeropuerto Internacional de Mekelle, el principal punto de entrada aérea de la región norteña de Etiopía. Según testigos locales, la operación se realizó sin resistencia significativa de la policía local, que fue rápidamente desplazada.
Las autoridades del gobierno central de Addis Abeba denunciaron la acción como una violación del acuerdo de cese al fuego firmado el año pasado y anunciaron que enviarán refuerzos militares para restablecer el control del aeropuerto. Mientras tanto, el TPLF declaró que la captura es una respuesta a la creciente presión militar y a la falta de diálogo político.
La ocupación del aeropuerto tiene consecuencias inmediatas para la ayuda humanitaria, ya que gran parte de los suministros de alimentos y medicinas llegaba por vía aérea. Organizaciones internacionales temen que la interrupción del flujo logístico agrave la crisis de desplazados internos, que supera ya los 2,5 millones de personas.
Expertos en seguridad regional advierten que la toma del aeropuerto podría desencadenar una nueva fase de combates abiertos en el norte, lo que pondría en riesgo la estabilidad de los países vecinos, como Sudán y Eritrea, y complicaría los esfuerzos de mediación de la Unión Africana.
