El 25 de septiembre de 2026, las fuerzas de seguridad de Pakistán anunciaron haber abatido a varios combatientes del Talibán afgano en una operación en la zona fronteriza de Khyber Pakhtunkhwa. Según el ejército pakistaní, el intercambio de disparos se produjo después de que grupos talibanes cruzaran la frontera en busca de refugio.
El Ministerio de Defensa de Pakistán informó que la acción fue una respuesta a ataques previos contra puestos militares en la región, y que los objetivos eran exclusivamente combatientes armados. Por su parte, el gobierno talibán de Afganistán denunció una violación de la soberanía afgana y exigió una investigación internacional.
La escalada ha generado preocupación en la comunidad internacional, que teme que la violencia pueda extenderse a otras áreas fronterizas y desestabilizar aún más la ya frágil seguridad en la región. Naciones Unidas y la Organización de Cooperación de Shanghai han llamado a ambas partes a ejercer la máxima prudencia.
Expertos en seguridad señalan que la presencia de combatientes talibanes en territorio pakistaní refleja la persistente interconexión de los conflictos en la zona y la dificultad de controlar las fronteras montañosas, lo que complica los esfuerzos de paz en Afganistán.