El primer ministro de Líbano, Nayef al-Araqi, denunció que los ataques israelíes constituyen una política de "castigo colectivo", mientras EE.UU. advierte a Irán que cualquier ataque adicional provocará represalias. La situación refleja la complejidad de las negociaciones nucleares, que ahora están paralizadas tras la postura intransigente de ambos lados. La región enfrenta un riesgo inminente de escalada, con posibles implicaciones para la estabilidad global.