El conflicto entre Irán y Estados Unidos tiene efectos en cadena que se extienden más allá de la región inmediata, golpeando de lleno a un sector crucial: la aviación africana. El cierre del Estrecho de Hormuz, aunque parcial, ha provocado un alza vertiginosa del precio del combustible, presionando sobre las aerolíneas del continente que ya enfrentaban desafíos estructurales. Esta crisis obliga a ajustes inmediatos, con cancelaciones de vuelos y una reevaluación constante de las rutas, lo que se traduce en mayores costos para pasajeros y una ralentización de la conectividad. El impacto se siente en múltiples países, donde el transporte aéreo es vital para conectar economías y facilitar el comercio.


