La operación de intercambio de prisioneros entre Ucrania y Rusia, anunciada por Zelenskyy, incluyó la liberación de 15 prisioneros ucranianos y 10 rusos. Entre los fallecidos en el ataque a Kiev estaba una niña de 12 años, Lyubava Yakovleva, cuyo padre murió en el conflicto. La operación fue coordinada en un entorno de alta tensión, con ambos lados acusándose mutuamente de violaciones al derecho humanitario. La respuesta de Zelenskyy fue firme, prometiendo retaliar contra cualquier nuevo ataque.
