El flujo de crudo que atraviesa el estrecho de Hormuz se recuperó en los últimos meses, alcanzando aproximadamente 20,5 millones de barriles por día en agosto de 2026, según la Agencia Internacional de Energía. Sin embargo, el costo del seguro para los buques tanque ha subido alrededor de un 30 % respecto al mismo periodo del año anterior, reflejando la percepción de mayor riesgo por parte de las aseguradoras internacionales.
Irán había utilizado históricamente el estrecho como una herramienta de presión, amenazando con cerrar la vía marítima en momentos de tensión con Estados Unidos y sus aliados. Las sanciones económicas impuestas por Washington y la Unión Europea han limitado la capacidad de Teherán para mantener una flota de buques de guerra y para operar plataformas de vigilancia avanzadas en la zona.
La reciente recuperación del transporte de petróleo se debe en parte a la reactivación de los campos petroleros del sur de Irán y a la demanda sostenida de los mercados asiáticos. No obstante, la incertidumbre persiste porque la comunidad internacional sigue vigilando cualquier señal de escalada militar, especialmente tras los recientes ejercicios navales de la Marina de los EE. UU. en el Golfo Pérsico.
Para los consumidores y los gobiernos, el aumento de los costos de seguro se traduce en precios más altos en la bomba y en una mayor volatilidad de los mercados financieros. Los analistas advierten que cualquier interrupción significativa en el estrecho podría desencadenar una crisis energética de alcance global, obligando a los países importadores a buscar fuentes alternativas y a reconsiderar sus estrategias de seguridad energética.


