El 19 de junio, Israel y Hezbollah anunciaron un alto el fuego que pone fin a los últimos días de escalada en el sur de Líbano. El pacto, respaldado por la administración de Joe Biden, se firmó en el contexto de la negociación de un acuerdo de paz entre EE. UU. e Irán que había quedado en pausa por la violencia en la frontera. El 20 de junio, el ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Hossein Amirabdollahian, pidió a Washington que garantizara que Israel cesara los ataques sobre el Líbano, mientras que el secretario de Estado de EE. UU., Antony Blinken, aseguró que el gobierno de Israel se compromete a respetar el alto el fuego.
El acuerdo incluye la retirada de las tropas israelíes de las zonas de conflicto y la creación de una zona desmilitarizada en la frontera. Hezbollah, por su parte, se compromete a no lanzar cohetes ni artillería contra territorio israelí. El alto el fuego se produce justo antes de la fase final de las negociaciones de paz entre EE. UU. e Irán, que se espera que se celebren en la próxima semana.
Los líderes militares de ambos bandos confirmaron que el acuerdo se implementará de inmediato, con un monitoreo conjunto de la ONU y de observadores internacionales. El 21 de junio, el presidente de Israel, Benjamin Netanyahu, anunció que las tropas se retirarán de las posiciones de avanzada en el sur del Líbano.
La comunidad internacional ha visto el acuerdo como un paso crucial para estabilizar la región y evitar que la guerra se extienda a otros países del Golfo Pérsico.