En el día 25 de septiembre de 2026, reportes de Al Jazeera indicaron que numerosos jóvenes de la región de Tigray están abandonando sus hogares para evitar ser reclutados a la fuerza por milicias locales y grupos armados. La fuga se produce en medio de una escalada de enfrentamientos entre fuerzas federales etíopes y grupos insurgentes.
Testimonios de familiares revelan que los jóvenes temen ser obligados a tomar las armas sin entrenamiento ni remuneración, una práctica que se había denunciado durante la guerra civil que devastó la zona entre 2020 y 2022. Las autoridades locales afirman que están implementando programas de desarme, pero la desconfianza persiste.
Organizaciones humanitarias advierten que el desplazamiento interno podría generar una nueva ola de crisis de refugio, con cientos de familias buscando asilo en campamentos improvisados en la zona de Amhara y en la capital, Addis Abeba. La falta de acceso a servicios básicos y la escasez de alimentos agravan la situación.
Expertos en conflictos africanos señalan que la persistencia de reclutamiento forzado es un indicador de que la paz negociada sigue siendo frágil y que la región necesita un monitoreo internacional más riguroso para prevenir una escalada que vuelva a desencadenar violencia a gran escala.