La guerra en Irán sigue generando tensiones en la región, con un impacto significativo en la economía global. Los precios del petróleo han aumentado significativamente, lo que ha generado una crisis económica en muchos países. La pequeña nación sudamericana de Guyana ha visto un notable aumento en sus ingresos como consecuencia del cierre del estrecho de Ormuz. Mientras tanto, las refinerías pequeñas e independientes chinas procesan el crudo de países como Venezuela, Irán y Rusia, países que están sujetos a sanciones internacionales.


