El 19 de junio de 2026, la ciudad de Moscú registró una lluvia negra tras la más grande ofensiva ucraniana hasta la fecha, que incluyó casi 200 drones que atacaron una refinería de petróleo y un centro comercial en la zona sureste de la capital rusa.
BBC World informó que la refinería, que produce 30 000 barriles de petróleo al día, quedó en llamas, mientras que el centro comercial sufrió daños estructurales y la evacuación de cientos de personas. Los residentes reportaron una lluvia de cenizas y partículas negras que se extendió por varias cuadras.
El gobierno ruso respondió con una movilización de tropas en la zona y la activación de sistemas de defensa aérea. El presidente Vladimir Putin declaró que la ofensiva ucraniana “es una amenaza directa a la seguridad nacional” y ordenó una respuesta militar proporcional.
El ataque ha intensificado la tensión entre Rusia y Ucrania, con la comunidad internacional pidiendo una deconstrucción de la violencia y la búsqueda de una solución diplomática.
