La Organización Mundial de la Salud (OMS) emitió una alerta el 3 de octubre de 2026, advirtiendo que la demora en la entrada de ayuda humanitaria a la Franja de Gaza tendría "consecuencias devastadoras" para la salud pública. La representante de la OMS en Palestina solicitó a las autoridades israelíes que reduzcan la presión sobre los hospitales y faciliten el paso de suministros médicos esenciales.
Según la OMS, los hospitales de Gaza ya operan al límite de su capacidad, con escasez de oxígeno, medicamentos y equipos de reanimación. La interrupción de los corredores humanitarios ha provocado que cientos de pacientes críticos queden sin tratamiento, mientras que la falta de agua potable y saneamiento eleva el riesgo de brotes epidémicos.
La comunidad internacional ha reiterado la necesidad de abrir corredores seguros para la entrega de ayuda. Naciones Unidas y varias ONG han pedido una solución inmediata, argumentando que la salud de la población civil no puede ser utilizada como herramienta de presión política.
En respuesta, el Ministerio de Defensa israelí indicó que está revisando los protocolos de seguridad, pero mantuvo que cualquier movimiento de ayuda debe garantizar la ausencia de materiales que puedan ser utilizados para actividades hostiles. La situación sigue siendo tensa y la población civil de Gaza permanece en una vulnerabilidad extrema.



