El ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Sergei Lavrov, declaró el 20 de octubre de 2026 su respaldo incondicional al gobierno iraní en medio de una creciente tensión con Estados Unidos. Lavrov argumentó que la presión occidental sobre Teherán sólo fortalece la alianza entre Moscú y Teherán, creando un bloque que desafía las sanciones internacionales.
Al mismo tiempo, el jefe del ejército de Pakistán, el general Asim Munir, visitó Teherán para explorar canales diplomáticos que eviten una nueva confrontación entre EE. UU e Irán. Pakistán, que mantiene relaciones estrechas con ambos países, busca posicionarse como mediador regional y evitar que la rivalidad se extienda a su territorio.
Los analistas occidentales advierten que la combinación de apoyo ruso y la posible mediación pakistaní podría generar una dinámica de equilibrio de poder que reduzca la efectividad de la política de sanciones de EE. UU. Sin embargo, también señalan que cualquier señal de debilidad estadounidense podría alentar a Irán a intensificar sus actividades nucleares y de apoyo a grupos proxy.
En este contexto, la comunidad internacional observa con cautela los próximos movimientos diplomáticos, mientras que la población civil en la región teme una escalada que afecte la seguridad energética y la estabilidad política del Oriente Medio.

