El parlamento de la región del este de Libia, bajo el control del Gobierno de Acuerdo Nacional (GNA), aprobó el 20 de octubre el acuerdo marítimo firmado en 2019 con la República de Turquía. La votación oficializó el reconocimiento de los derechos de Ankara sobre una amplia zona del Mediterráneo occidental, que incluye áreas ricas en recursos energéticos.
El acuerdo, inicialmente rechazado por el rival Gobierno de Tobruk, ahora cuenta con el respaldo legislativo del este libio, lo que consolida la alianza entre Trípoli y Estambul. Turquía, a su vez, ha prometido apoyo militar y económico a la administración libia del este, reforzando su presencia estratégica en la región.
La medida ha generado una fuerte reacción de la Unión Europea, que considera el tratado una violación del derecho internacional y una amenaza a la estabilidad del Mediterráneo. Países como Italia y Grecia han denunciado la decisión y han anunciado la revisión de sus propias reclamaciones marítimas.
Expertos advierten que la aprobación del acuerdo podría intensificar la disputa por los recursos energéticos del Mediterráneo y complicar los esfuerzos de reconciliación interna en Libia, que lleva más de una década sumida en conflicto armado.

