El vicepresidente de los Estados Unidos, en una entrevista reciente, declaró que no respaldará públicamente al primer ministro israelí Benjamin Netanyahu, pese a la presión de sectores pro‑israelíes dentro del Congreso. La declaración se produce a pocos días de las elecciones legislativas israelíes previstas para el 27 de octubre, en las que Netanyahu busca consolidar su mandato.
El vicepresidente, cuyo nombre no se menciona en la fuente, argumentó que la política exterior de EE. UU. debe basarse en principios de derechos humanos y en la búsqueda de una solución de dos estados, en lugar de alinearse automáticamente con cualquier gobierno israelí. Esta posición contrasta con el apoyo expresado por el expresidente Donald Trump a Netanyahu.
La negativa a respaldar a Netanyahu genera incertidumbre en la relación bilateral, especialmente en temas de seguridad y cooperación militar. Israel ha dependido históricamente del apoyo estadounidense para su defensa, pero la administración actual parece estar reevaluando la naturaleza de esa alianza.
Analistas internacionales advierten que esta postura podría influir en la dinámica de las negociaciones de paz y en la respuesta de EE. UU. a los conflictos en Gaza y Cisjordania, añadiendo una capa de complejidad a la política del Medio Oriente.

