La guerra en Líbano ha sido particularmente dura para los niños, quienes han sido testigos de violencia y han sufrido la pérdida de seres queridos. La comunidad internacional ha llamado a la atención sobre la necesidad de proporcionar apoyo psicológico y humanitario a la población libanesa, y ha trabajado para proporcionar servicios de salud mental y otros recursos esenciales.