En los últimos días, los houthis, milicia respaldada por Irán que opera desde el norte de Yemen, lanzaron una serie de ataques con drones y misiles contra objetivos estratégicos en Arabia Saudí. Los incidentes, registrados entre el 10 y el 13 de octubre de 2026, afectaron dos aeropuertos internacionales y varias instalaciones de la compañía estatal Aramco, responsable de la mayor parte de la producción de petróleo del país. Las autoridades saudíes confirmaron que los sistemas de defensa aérea lograron interceptar varios de los proyectiles, pero no pudieron evitar daños menores en la infraestructura de transporte y en una planta de procesamiento de gas.
Los ataques se enmarcan dentro de la escalada del conflicto yemení, donde los houthis buscan presionar a la coalición liderada por Arabia Saudí para que modifique su postura militar en el territorio yemení. La amenaza a Aramco tiene un componente simbólico y económico: cualquier interrupción en la producción saudí repercute inmediatamente en los precios internacionales del crudo, lo que incrementa la presión sobre el gobierno de Riyadh. Además, los ataques a aeropuertos comprometen la movilidad de personal militar y civil, generando incertidumbre en la región del Golfo.
Riyadh respondió reforzando sus sistemas de defensa aérea y solicitando apoyo logístico a Estados Unidos y a los Emiratos Árabes Unidos. El Ministerio de Defensa saudí anunció la movilización de unidades de la Fuerza Aérea para patrullar zonas vulnerables y la puesta en marcha de una operación de contrainteligencia para identificar a los responsables de la planificación de los ataques. A nivel diplomático, la Corona saudí ha instado a la comunidad internacional a condenar la acción houthis y a considerar sanciones adicionales contra Irán.
Los analistas advierten que la continuidad de estos ataques podría desencadenar una respuesta militar más amplia por parte de Arabia Saudí, potencialmente ampliando el conflicto a territorio iraní o a otras áreas del Golfo. La vulnerabilidad de la infraestructura energética saudí subraya la interdependencia entre la seguridad regional y los mercados globales de energía, y plantea preguntas sobre la capacidad de los estados del Golfo para proteger sus recursos frente a actores no estatales respaldados por potencias regionales.


