Los ataques rusos a ciudades ucranianas han causado la muerte de más de una docena de personas, incluyendo al menos un niño. Esto ha generado una fuerte condena internacional y ha puesto en duda la capacidad de Rusia para respetar los derechos humanos. Los ataques han sido descritos como 'inhumanos' y 'contrarios a los principios de la humanidad'.