Varios migrantes que residían en los campamentos de la ciudad autónoma española de Ceuta afirmaron haber sido golpeados y maltratados por soldados del Ejército español durante la operación de desmantelamiento de los asentamientos, llevada a cabo el 10 de octubre de 2026. Los testimonios, recogidos por la cadena Al Jazeera, describen el uso de bastones y la detención sin garantías legales.
La medida se realizó en el marco de la visita del rey Felipe VI, quien llegó a Ceuta para reforzar la presencia institucional y subrayar la soberanía española sobre el enclave. Autoridades locales justificaron la acción como una necesidad de “orden público” y de prevención de incidentes de seguridad, alegando que los campamentos estaban ocupados de manera irregular.
Organizaciones de derechos humanos, entre ellas Amnistía Internacional, han pedido una investigación independiente y han advertido que la represión podría violar la Convención Europea de Derechos Humanos. La presión diplomática se intensifica, ya que Ceuta es un punto crítico de tránsito migratorio hacia la Unión Europea, y cualquier abuso puede repercutir en la percepción internacional de la política migratoria española.
El gobierno español ha anunciado que revisará los protocolos de actuación de las fuerzas de seguridad en zonas fronterizas, aunque ha descartado la existencia de abusos sistemáticos. La controversia se produce en un contexto de creciente tensión migratoria en el estrecho de Gibraltar, donde miles de personas intentan cruzar desde Marruecos hacia territorio europeo cada año.
La visita real, programada para el 12 de octubre, podría verse empañada por las acusaciones, y se espera que la prensa internacional siga de cerca la respuesta de las autoridades españolas y la reacción de la comunidad internacional.
