La guerra entre EE.UU. e Irán ha tenido un impacto devastador en la economía iraní, con millones de trabajadores perdiendo sus empleos. La situación se ha agravado debido a la falta de inversión extranjera y la disminución del comercio internacional. Los fabricantes, minoristas y el sector digital están sintiendo el impacto de la crisis, en medio de advertencias de que la situación podría empeorar si no se encuentra una solución para el conflicto. La escasez de combustible y el aumento en los precios del combustible han obligado a las aerolíneas a cancelar vuelos y han generado un aumento en la inflación

