La reciente cumbre de la OTAN en Ankara, Turquía, ha sido un punto de inflexión en la relación entre la alianza militar y Rusia. Mientras el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha sido criticado por sus comentarios sobre los aliados, la OTAN ha seguido adelante con su plan de expansión y fortalecimiento. La cumbre ha demostrado la unidad de la alianza en su apoyo a Ucrania, lo que ha sido visto como un golpe para las aspiraciones de Vladimir Putin de debilitar a la OTAN. La OTAN ha anunciado planes para aumentar su presencia militar en la región y proporcionar más apoyo a Ucrania en su lucha contra los separatistas respaldados por Rusia. Esto ha sido visto como un paso importante hacia la estabilización de la región y la prevención de una mayor expansión rusa.