La ordenación de los obispos se llevó a cabo en los Alpes suizos, y contó con la asistencia de miles de feligreses. La Iglesia Católica ha estado experimentando una serie de desafíos en los últimos años, incluyendo la pérdida de miembros y la creciente crítica a su liderazgo. La ordenación de los obispos controvertidos ha agregado más tensión a la situación.




