El 29 de octubre de 2026, miembros de la oposición albanesa irrumpieron en la cámara del Parlamento de Tirana, lanzando bengalas y bombas de humo durante una sesión en la que se debatía la respuesta del gobierno a una serie de protestas sociales. Los legisladores acusaron al primer ministro Edi Rama de minimizar la gravedad de la crisis y de no atender las demandas de la ciudadanía.
La acción provocó la evacuación temporal de la cámara y la suspensión del orden del día. La policía parlamentaria intervino para restablecer la seguridad, mientras que varios diputados fueron detenidos por alteración del orden público. El incidente ha sido condenado por la mayoría de los partidos de la coalición gobernante, que lo califican como un intento de desestabilizar la democracia.
El contexto de la protesta se sitúa en medio de una creciente tensión social, alimentada por la inflación y la percepción de corrupción en la gestión pública. La oposición, liderada por el Partido Democrático de Centro, ha organizado manifestaciones en varias ciudades, exigiendo la renuncia del gobierno o, al menos, la convocatoria de elecciones anticipadas.
A nivel internacional, observadores de la UE y de la OTAN han llamado a la calma y al respeto del proceso democrático, advirtiendo que la violencia en el parlamento podría afectar la percepción de Albania como candidato a la adhesión a la Unión Europea.


