Pakistan ha admitido que atacó un centro de rehabilitación en Afganistán, matando a 269 personas, la mayoría de ellas civiles. El ataque ha sido condenado por la comunidad internacional, que ha llamado a Pakistan a que investigue el incidente y tome medidas para evitar que se repita en el futuro. La situación se ha vuelto cada vez más crítica, con la relación entre Pakistan y Afganistán en su punto más bajo en años.