El presidente Salva Kiir Mayardit anunció, mediante un comunicado oficial emitido el 23 de septiembre de 2026, la disolución del gabinete y la convocatoria de elecciones presidenciales y parlamentarias, previstas para finales de 2026. La decisión se produce en medio de una presión creciente de la oposición y de la comunidad internacional, que ha instado a Sudán del Sur a cumplir con su agenda electoral.
Sudán del Sur, independiente desde 2011, ha pospuesto las elecciones nacionales en tres ocasiones debido a conflictos internos y a la falta de condiciones logísticas y de seguridad. La última ronda de votaciones, programada originalmente para 2024, fue aplazada por la persistente violencia entre facciones armadas y la crisis humanitaria que afecta a más de 4 millones de personas.
La disolución del gobierno central implica la suspensión de todas las funciones ejecutivas y la convocatoria de un periodo de transición bajo la supervisión de la Comisión de Transición Nacional, compuesta por representantes de los principales partidos y grupos armados. Se espera que el proceso electoral cuente con observadores de la Unión Africana y de la ONU para garantizar su transparencia.
Analistas políticos advierten que la medida podría desencadenar nuevas tensiones si los grupos rebeldes perciben la transición como una amenaza a sus intereses territoriales. Sin embargo, también se señala que la convocatoria de elecciones representa una oportunidad única para consolidar la democracia y atraer inversiones internacionales que ayuden a reconstruir la economía del país.
